Nos resta rendir una obligada visita a la ermita de san Marcos, a la que llegaremos siguiendo la carretera que nos lleva en dirección a Soria. Esta ermita es la que fue iglesia o parroquia en otro tiempo, en el poblado que se llamó San Juan de Campiserrado, ya que estaba dedicada al Precursor del Señor. Hoy no queda de aquel poblado nada más que la iglesia. El lugar de su ubicación es tranquilo y solitario, bucólico y ascético.
El topónimo “Campiserrado” significa “campo rodeado de sierras o montañas” y el de Juan Cañón parece corrupción de “Fuencañón”, que quiere decir “fuente encañada o arcaduz que conducía el agua hasta el pequeño poblado desde el alto del mismo nombre”.
Desde siempre, “se iba en rogación el día de san Marcos, con el cabildo y cruz alta, y las Justicias de la villa con vara levantada”, y había misa y se cantaban la letanías en torno a la ermita. En la romería se comía “la culeca” y el ayuntamiento daba vino, y además se jugaba a “las chapas”, entre otras diversiones y juegos.
En la actualidad, la romería resulta llena de colorido y animación en el domingo siguiente a la fiesta de san Marcos.


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