La ermita de la Virgen de los Mártires

 

 

Ubicación

 

Está situada en la calle de los Mártires, en pleno corazón del casco urbano, muy cerca de la Plaza de España.

 

Estilo y datación

 

Se trata del edificio y templo religioso más antiguo del casco urbano de Ólvega. Es anterior a la Parroquia de Santa María la Mayor. Esta ermita pertenece al siglo XIII, es románica pero de construcción tardía. A esta ermita parece referirse Gaya Nuño cuando dice “Ólvega tiene restos románicos en la iglesia, como bóveda apuntada y fajones sobre ménsulas, ya muy de transición”.

 

Descripción y características principales

 

Desde fuera vemos una construcción sencilla de mampostería salvo en esquinas y vanos. Tiene una puerta con doble arco apuntado y una pequeña ventana. El alero de la fachada está compuesto por canecillos de piedra lisos bajo una hilera de losas apenas trabajadas. La planta es rectangular con un añadido posterior para sacristía.

 

Se accede a la ermita subiendo una pequeña escalinata que nos indica que el edificio está más elevado que la calle y apoya sobre un pódium a modo de zócalo.

 

En su interior, la ermita, es pequeña y acogedora. Tiene bóveda de cañón apuntado y dos arcos fajones sobre ménsulas lisas que la dividen en tres tramos. Frente a la puerta de entrada llama la atención la pintura mural de un gran castillo en llamas y una inscripción.

 

En su retablo mayor de principio del siglo XVII destacan dos imágenes góticas: San Blas situado a la izquierda y la Virgen de los Mártires situada en la hornacina central. El nombre de la Virgen hace mención a la historia vinculada con este templo religioso.

 

Un antiguo reloj se encontraba cerca de la espadaña y presidió durante varios siglos la vida cotidiana del pueblo.

 

Historia y otras curiosidades

 

Entre los olvegueños a este lugar se le conoce como “los Mártires” y tiene un gran valor sentimental. El hecho histórico que se narra en la ermita de los Mártires dio a Ólvega el sobrenombre de “Segunda Numancia”. Acontecimiento que quedó profundamente marcado entre la población y que está reflejado en el escudo de Ólvega.

 

En la inscripción de la pared podemos leer:

 

“Año de 1474, a 14 de marzo, el conde Don Agartón de la Cerda, conde de Medina-celi, puso cerco a este lugar de Ólvega con 5.000 hombres a pie y en caballo y tuvo cercada la torre cinco días, al final de los cuales, el 19 del mismo mes, puso fuego a dicha torre, después de haberla combatido por cinco días, y murieron en el incendio cerca de 430 personas, entre ellas 25 desposadas. El autor del fuego fue Carlos de Luna, Mariscal de Castilla, (Señor de) Ciria, y Borobia, capitán general del conde de Medinaceli”.

Aquí yacen sepultados

los mártires inocentes

ejemplo de los pasados,

memoria de los presentes.

 

En este texto se evoca un acontecimiento heroico y doloroso. Los olvegueños se encerraron en su castillo o torre porque se resistían a pasar a manos del Conde pues preferían quedar en la Corona Real. El incendio de la torre provocó la trágica muerte de los vecinos que allí se resguardaban y fueron enterrados en una ermita que pasaría a llamarse de los Mártires.

 

Este episodio se recuerda todos los años en Ólvega haciendo una gran hoguera o quema simbólica del castillo el sábado más cercano al día 14 de marzo.

 

La ermita de los Mártires adquiere un protagonismo especial en la Semana Santa de Ólvega. En este templo se reúnen la Cofradía de Penitentes y Nazarenos antes de las procesiones. El sacerdote y los mayordomos de la Vera Cruz acuden a su encuentro en este lugar.

 

 

 

 

 

 
Mural Ermita
 
 

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