Salida desde Ólvega hasta Cueva de Ágreda en coche por la Carretera N-101, dirección a Noviercas. A la izquierda encontramos el desvío que nos conduce hasta el punto de partida. Una vez en el pueblo, continuamos en dirección a Beratón y antes de salir, detrás de la última casa y antes de la señal que nos indica el fin del municipio, comienza un camino a mano izquierda, que es el que se tomará. Al iniciarlo existen unas enormes praderas donde se puede dejar el coche.
Ya a pie se continuará, rodeados de robles, hasta una bifurcación en la que cogeremos el sendero de la izquierda. Sin abandonar éste, que deja siempre el río Trasmoncayo a la derecha, iniciamos el ascenso. Acaba en una pequeña senda que puede llegar en algún momento a desaparecer. Si esto ocurre solo tienes que seguir el ascenso dejando siempre el cauce a la derecha, hasta encontrarla de nuevo.
Existen restos de aviones, accidentados en estos montes, diversa flora y fauna y, sobre todo, pequeñas rapaces.
Después de pasar un refugio de piedra, unos metros más adelante, llegamos al nacedero del río. El lugar es propicio para recoger frambuesas silvestres, conocidas en la zona como chordón. Con estas bayas se puede preparar mermelada, una variedad de pacharán, o comerlas según se van recogiendo.
Seguimos el ascenso en línea recta, bien por el río de piedras o por la ladera de nuestra derecha, hasta alcanzar la cima. Es recomendable al final de la subida hacer una mojonera de piedras en el punto de intersección de la senda y el barranco, para encontrar más fácilmente el camino de regreso. Una vez arriba, si nos asomamos a la parte de Aragón, se divisan los pueblos que rodean al Moncayo; Alcalá, Añón, San Martín de Moncayo, Litago… y si el día está despejado se pueden apreciar los Pirineos. También contemplaremos los circos glaciales de Cucharón. San Gaudosio y el de San Miguel, este último a nuestros pies. Un fuerte viento, “El Cierzo”, nos invita a tomar la senda que se dirige a la izquierda y que nos lleva al vértice geodésico, es el Pico de San Miguel (2.313 m), el más alto del Moncayo. Aquí hay una imagen de la Virgen del Pilar y recuerdos a montañeros fallecidos.
Está culminado el ascenso y las vistas son fabulosas, ya que el Valle del Ebro y la vertiente Soriana quedan a ambos lados de este monte, que se dice es un volcán dormido.
Regresamos sobre nuestros pasos para llegar has Cueva de Ágreda, donde se puede entrar en la cueva que da el nombre a esta localidad, so sí, necesitarás una potente linterna.
Esta ruta es recomendable realizarla en época de primavera, verano y otoño, siempre en días de buena visibilidad y sin niebla ni nieve en lo alto del Moncayo.